Carne en picadillo, privatizar más espacio público, el escaso gusto, el kitsch del ocio, nocturno spaghetti wester, la ciudad de los blad runers llena de simulacros tan sólo capacez de hablar neolengua, nexus6 adoctrinados en epsilones, epsilones que se creen nexus6 entre las sombras.
No estamos deprimidos, estamos en huelga. Para quien rechaza controlarse, la “depresión” no es un estado, sino un transito, un hasta luego, un paso de lado hacia la desafiliación política. A partir de ahí, no queda otra conciliación más que la médica y la policial.
"La insurrección que viene", Comite invisible.
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